Un largo post de Marván titulado Políticamente incorrecto en su blog, ORCA me ha llevado a pensar en lo que proclama Simon Webb en el suyo: Home Education Heretic, en una entrada titulada Teach and forget; a common strategy for aprents. Creo que de algún modo los dos se están refiriendo al unschool, aprendizaje natural, aprendizaje autónomo o aprendizaje informal, -no quiero entrar aquí en un debate sobre denominaciones- en otras palabras en el aprendizaje del menor sin que otra persona le eduque, debiéndose el aprendizaje únicamente a su propia voluntad de aprender. Es frecuente leer afirmaciones del tipo de que los niños vienen “de fábrica” preparados para aprender y que no son necesarias la coerción, la planificación ni la estructuración en la enseñanza para que este aprendizaje tenga lugar en la práctica. Ya sé que la exposición es cruda y parca en matizaciones, pero hay que tener en cuenta que ese es el mensaje que se transmite, ya que cada familia, a posteriori, lo entiende a su manera.
En el libro publicado por ALE Educar en casa día a día, hay un apartado dedicado al aprendizaje autodirigido, entendido como aprendizaje autónomo. Entre los distintos artículos se encuentra uno de Ronald Meigham en el que de define así este tipo de aprendizaje: “El segundo sistema es el enfoque autónomo,( dirigido por el que aprende más bien que una enseñanza impuesta), el cual se puede resumir como: “Lo hice a mi manera”. Esto puede parecer bastante autocomplaciente, así que propongo más bien algo como: “Lo hice a mi manera porque lo organicé y dirigí, pero tuve en cuenta las fuentes, consejo, información, bases de datos, internet, librerías públicas… todas ellas a mi disposición para ayudarme a tomar buenas decisiones. Finalmente, de todas formas, me responsabilicé y lo hice a mi manera” (p.111). Aquí el rol del padre o madre educadores se desvanece hasta entrar sólo en lo que podríamos llamar “consejo”. No hay coerción, ni enseñanza impuesta ni guía de un adulto que se incorpore al proceso de aprendizaje.
Webb denomina esta teoría según la cual los niños aprenden sin ser enseñados, aprendizaje autónomo. Según la definición del método, los niños aprenden aquello que necesitan sin ser enseñados por sus padres u otros adultos. Así aprenden a leer cuando les interesa, sin que sus padres les enseñen a leer, por la simple exposición del menor a la letra escrita, sea en carteles, libros o revistas que encuentre a su paso.
Veamos qué ocurre con la lectura. Algunos padres que educan en casa, del mismo modo que uno o dos académicos como Alan Thomas, creen que es posible aprender a leer simplemente por la experiencia de estar rodeado de material escrito en esta sociedad. En otras palabras, que el menor podría adquirir esta habilidad sin ninguna actividad explícita de enseñanza de nadie. El niño, simplemente “pillaría” la lectura, sobre todo cuando se diera cuenta de que le es útil par alguna otro interés. Esta afirmación de que el niño o niña ha aprendido a leer sin ser enseñado, es bastante frecuente en el mundo de la enseñanza en casa.
Simon Webb sostiene que existe una reacción curiosa de los padres, que consiste en que olvidan el tiempo que han dedicado a enseñar a sus hijos. Algunos incluso se avergüenzan de enseñarles e incluso de haberles sometido a estimulación temprana con bits de inteligencia o el método Doman, por ejemplo, y manifiestan que sus hijos aprenden de modo autónomo sin la intervención de ningún adulto. ¿Cual podría ser la razón de esta amnesia selectiva?. Webb afirma que esto es debido a que de un lado, eliminar esa realidad les permite alejarse del patrón del “Hothouse Homeschool” que consiste en preparar al menor para ser académica e intelectualmente superior a sus congéneres desde una edad temprana, y por el contrario, aparecer como padres o madres que tienen una actitud relajada y casual frente a los progresos académicos de los menores a su cargo. Al tiempo que si el adulto no se esfuerza en absoluto en enseñar al menor, y aún así aprende tanto o más que los demás, esto quiere decir que el niño o la niña es un genio, y si nuestro hijo o hija es un genio, algo tendremos que ver no?. Es algo que nos acaricia el ego.
Algunos padres que educan en casa se diría que se avergüenzan de haber empujado académicamente a sus hijos, e incluso aquellos que se preocupan de que sus hijos aprendan a leer y escribir y a realizar operaciones matemáticas, de un modo estructurado o tradicional, lo ocultan ante otros padres. Voy a empezar por aquí, para preocuparme cómo puede darse un fenómeno tan curioso: educadores que se avergüenzan de educar!!.
Es una teoría que me fascina. Leo a Webb con un interés creciente, partiendo de una manifiesta desconfianza ante sus posturas, y debo afirmar que esta teoría, que no sé hasta qué punto, puede probarse con datos reales, me suena a realismo puro.
Veamos en primer lugar parte del mensaje de Marván:
¿Hay que obligar a los niños a hacer ciertas cosas?
He estado pensando mucho en, primero, si escribir y luego, si publicar este post. Pero si está aquí, es porque finalmente me he decidido, y porque creo que quizás hay algunos por allí que quieren leer algún post así……..
No puedo dejar a mi hijo todo el día hacer lo que le de la gana, no puedo dejarle pensar que la vida es todo juego y alegría y solamente hacer lo que a uno le interesa. Yo sinceramente creo que le haría un flaco favor si le dejara vivir en un mundo de sueños. La realidad es realidad y los sueños son esto: sueños. La vida es bonita si sabemos valorar la realidad tal como es, imperfecta, y no si creamos un mundo de flores imposible de conseguir.
……..
El educar en casa para mi no es hacer solamente lo que quiere hacer el niño, el no obligar-le nunca a nada, el no dejarle nunca pasar por algo que no quiere hacer en absoluto. Sino que el educar en casa para mi significa encontrar el equilibrio entre las obligaciones y los intereses, entre el trabajo y el juego, entre sus debilidades que necesitan refuerzo y sus fuerzas que deben aflorar al máximo.
La postura de Marván es honesta y no deja lugar a engaño. En el caso de Webb, su preocupación reside precisamente en el engaño que el aprendizaje autónomo, que no lo es, puede suponer para otros padres, que creyendo que sus hijos van a aprender a leer, escribir, las operaciones matemáticas y el cálculo sin ayuda de ningún adulto, sin que sean enseñados, sino por su propia iniciativa, esperan sentados a que el efecto se produzca como por encanto. Pero no siempre se produce, y tras años de educar en casa, escriben a listas de usuarios, lamentándose de que su hijo o hija de 10 años no muestra aún interés alguno por leer o escribir, y si es eso normal.
Padres que afirman ser “autónomos” o “unschool” y que llevan estimulando intelectualmente a sus hijos desde los 6 meses, con bits de inteligencia y otros métodos de estimulación temprana, olvidan esa etapa de su vida, y afirman que sus hijos están aprendiendo sin asistencia alguna a leer y escribir. ¿Es esto honesto?. Es desde luego, una perspectiva alentadora para aquellos padres que educando en casa sólo encuentran la oposición de sus hijos, que llegando cierta edad, ante la mínima sugestión de realizar alguna tarea que no sea apetecible, se oponen con fuerza a realizarla. Así los padres pueden tranquilizarse ya que confían en que la coerción es innecesaria, que pueden seguir manteniendo la paz y felicidad en todo momento en el hogar, y que ya llegará el momento en el que el aprendizaje se materialice por sí mismo. Es la pregunta que se hace Webb tras la observación del entorno de la educación en casa en el Reino Unido. Está claro que no es lo mismo el movimiento de la educación desescolarizada en el Reino Unido o en el Estado español, ni en cuanto al número de familias y la variedad de éstas, ni en cuanto a la situación legal en la que se mueven pero espero que la observación empírica nos pueda llevar a algunas conclusiones en nuestro entorno.
Fuente: La opción de educar en casa.
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