El 25 de octubre de 1936, un grupo de milicianos partía al frente desde Comillas. Jesús Cancio observaba esa imagen y la traducía en palabras de ánimo, que llegan en forma de poema a nuestros días. Historia en mayúsculas cristalizada en un pequeño pueblo, en un momento concreto como tantos otros. Traída al presente por la casualidad en letras.
Así, volátil y tímida, se escribe la historia de esta tierra. Y así, performa y construye la realidad cotidiana de las personas que luchan, nos llena el imaginario y nos capacita para hacer. La ruptura de la imagen de tiempo entendido como horizonte, es decir, la conexión entre el pasado, el presente y el futuro, nos inquieta porque nos sitúa en un no-lugar que nos imposibilita para la acción.
Entonces, quienes tenemos memoria no solo estamos dignificando, sino que estamos aprendiendo y conectando la memoria con el presente y el futuro de Cantabria. Ganamos, aunque suene a consolación, la batalla del olvido. Obtenemos la síntesis de la dialéctica entre vida y muerte de nuestros acontecimientos como pueblo.
El pasado 14 de Noviembre, también ocurrieron cosas para destacar en la cronología de la lucha de las y los trabajadores de Cantabria. Miles de personas rodeando la comisaría en Torlavega, acudiendo en apoyo al piquete de Bridgestone, en el piquete anticapitalista de Sanander… Manifestaciones masivas y bloques críticos y combativos. También hubo espacio para la represión, con una carga injustificada (¿las hay justificadas?) en el Besaya, dos detenciones y gran número de identificaciones en varios lugares de Cantabria, con posibilidad de sanciones que iremos conociendo según pasen las semanas.
Así nos ocurrió a un grupo de jóvenes que fuimos identificados sobre las 4 de la mañana en Sanander. No fuimos las y los únicos de la jornada de Huelga, supimos que sobre mucha otra gente pesa también el fantasma de las sanciones y los juicios. El Estado ya ha puesto en marcha los engranajes de la represión, como hemos vivido con el reciente juicio por verdades (también llamadas injurias) a Wert. Creen, equívocamente, que a la juventud cántabra le siembra dudas o le amedrenta una multa o un juicio con una sala llena de policías uniformados, que estamos verdes para adoptar una posición firme y responder colectivamente a sus ataques.
Ha habido momentos mejores y peores, y quizá en algún momento pude dudar de nuestra capacidad de lucha y nuestro compromiso. Pero cuando nos vi a 7 personas mientras nos identificaban la pasada noche de la Huelga General, vi a los y las milicianas que vio Jesús Cancio. Vi el pasado y el presente unidos por la lucha, con el orgullo y la dignidad de un pueblo que no se resigna a morir y la valentía y determinación de su juventud rebelde. Sentí que tal como dijo el poeta, Cantabria nos lo pide en un poema de montes y de olas, de soles y de nieblas. Las crestas de los montes son los puños en alto de la tierra.



