¿Qué pasa si no llegamos a un acuerdo?

El consenso tiene como objetivo llegar a una decisión con la que todos puedan vivir. Entonces, ¿qué se puede hacer cuando es necesario llegar a un acuerdo y parece que estamos en polos opuestos? Para encontrar una solución que sea aceptable para todos tenemos que entender los problemas subyacentes que conducen a los distintos puntos de vista y luego proponer medios para abordarlos: a menudo hay problemas específicos que provocan la falta de acuerdo. Éstos frecuentemente se pueden resolver con la facilitación y se analizan más adelante en este capítulo.
Para los momentos en que hay continuo desacuerdo sobre una decisión que deba tomarse, considera las siguientes opciones:
Objeción importante (bloqueo o veto): El uso de tu veto impedirá que la propuesta siga adelante, así que piensa detenidamente antes de usarlo. Pero no tengas miedo de vetar cuando sea pertinente. Un veto significa: «Si esta decisión se adoptara, yo no podría ser parte de este proyecto.» Si alguien expresa una objeción importante, el grupo descarta la propuesta y comienza a trabajar en una nueva. La gente a menudo pregunta qué sucede si el resto del grupo no está dispuesto a respetar el veto. Esta es una situación difícil, en la que el grupo debe decidir si la propuesta es tan importante para ellos que correrán el riesgo de que la persona que se opone abandone el grupo. En principio, lo ideal es no estar nunca en una situación en la que se plantee una objeción importante: la clave para la creación de consenso es identificar las áreas sobre las que las personas tienen opiniones fuertes al principio del proceso, para que todas las propuestas ya las tengan en cuenta.
Objeción menor (apartarse): Habrá ocasiones en las que deseas objetar, pero no vetar. En esas situaciones te puedes «apartar». Apartarse registra tu disidencia, y dice claramente que no contribuirás a la aplicación de la propuesta. Apartarse significa: «Yo personalmente no puedo hacer esto, pero no voy a impedir que otros lo hagan» . La persona que se aparta no se hace responsable de las consecuencias, pero tampoco está impidiendo que grupo siga adelante con la decisión. Las abstenciones deben registrarse en el acta. Realmente pueden ayudar tanto al grupo como a las personas a entender la clara distinción entre objeciones menores e importantes. Cuando alguien veta una propuesta, siempre es recomendable comprobar primero si sería capaz de apartarse en lugar de impedir que todo el grupo siga adelante.
Acordar estar en descuerdo: El grupo decide que no puede alcanzarse un acuerdo sobre esta cuestión. Imagina lo que sucederá en seis meses, un año, cinco años, si tú no estás de acuerdo. ¿Todavía es tan importante la decisión?
El Refrigerador: Pon la decisión «en hielo», y vuelve a ella en una hora, un día o una semana. Muy a menudo cuando las personas han tenido la oportunidad de enfriarse y pensar, las cosas pueden verse muy diferentes.
Opciones de planes de emergencia: Algunos grupos tienen planes alternativos para cuando no pueden llegar a un acuerdo.

  • Dejar que la persona más preocupada tome la decisión.
  • Poner todas las posibilidades en un sombrero y sacar una. Esta solución debe acordarse de antemano.
  • Algunos grupos tienen el voto por mayoría como plan alternativo, que se aplica sólo después de un segundo o tercer intento de llegar a un consenso y requiere una mayoría abrumadora, como del 80 o 90%.

Abandonar el grupo: Si una persona está continuamente en desacuerdo con el resto del grupo, puede ser hora de pensar en las razones. ¿Realmente es este el grupo correcto para ella? Un grupo también puede pedir a un miembro que se retire.
Fuente: «Making Decisions by Consensus» de Semillas para el Cambio.

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