En los últimos meses hemos conocido una serie de noticias sobre las intenciones del Gobierno de Cantabria para esta legislatura en cuanto a la realización de varios megaproyectos. La conexión Reinosa-Potes por Palombera y el teleférico de Vega de Pas serían los más destacados por sus impactos y dimensiones. Unos megaproyectos que suponen una agresión al territorio y a la vida y que vienen a sumarse a otras agresiones en curso, como son la de los molinos eólicos, el polígono industrial de la pasiega, la línea del TAV de Palencia a Reinosa y la última vuelta de tuerca de la ley del suelo. En el texto que sigue aportamos un poco de información actualizada sobre estos proyectos, nos preguntamos por las razones de este impulso desarrollista y reflexionamos sobre las posibles estrategias a llevar a cabo para poder plantarle cara de manera efectiva.
Carretera Reinosa-Potes
Hace pocas semanas el gobierno sacó a concurso público el estudio informativo y de impacto ambiental la carretera que pretende conectar Reinosa con Potes mediante un vial de unos 25km a través de Palombera. El 26 de diciembre se adjudicó dicho estudio a la empresa WSP Spain-Apia S.A.U. por un importe de casi 420.000 euros. Tal como recoge la revista Cantárida, la redacción del estudio informativo tendrá un plazo de 14 meses, tras lo cual se someterá a trámite de información pública, por un plazo de un mes, antes de poder obtener la declaración de impacto ambiental. Será el momento de presentar alegaciones. Se calcula que el tiempo necesario para que la obra sea concluida oscilaría entre los 90 y 120 meses. Se recupera así el viejo proyecto planteado por Juan Hormaechea hace más de cuatro décadas. Las declaraciones políticas, como por ejemplo la de los alcaldes de Potes y Reinosa, alaban un proyecto que tendrá grandes beneficios económicos y turísticos para ambas localidades. Y ya de paso permitirá que ambas localidades puedan compartir servicios como el hospital Tres Mares de Reinosa, aunque parece obvio que este no es el motivo principal para llevar a cabo este macroproyecto. Efectivamente, las intenciones abiertamente manifestadas de construir esta carretera son básicamente reducir los tiempos de trayecto por carretera a Potes desde Reinosa para los turistas que provienen del sur. A costa de sepultar zonas de naturaleza bajo hormigón y ahondar en el modelo económico del monocultivo turístico. Habrá que estar atentas para ver si surge una oposición vecinal a dicho macroproyecto.
Teleférico de Vega de Pas
El sueño de Ignacio Diego desechado por el anterior gobierno de construir un teleférico en el valle del Pas ha sido resucitado para esta legislatura. Por lo visto, el proyecto sería calcado al anterior, un teleférico similar al de Fuente Dé que partiría desde la traza del ferrocarril Santander-Mediterráneo, a 8 km de Vega de Pas, y ascendería a una pradería a 1050m, en las proximidades de la carretera que llega hasta el puerto de Estacas de Trueba. Las cifras que se manejaban en su momento preveían de 300.000 usuarios al año (el de Fuente Dé tiene una media de 250.000 usuarios al año) Por su puesto, la concesión estaría en manos de una empresa privada. Todo ello en nombre del desarrollo rural y de la atracción de más y más turismo. En un texto publicado en 2015, Carlos Díez Díez, ingeniero de caminos y gran conocedor de este megaproyecto, señalaba la falsedad de las cifras que manejaban por aquel entonces los promotores del teleférico, tanto a nivel de turismo como de creación de puestos de trabajo, evidenciando así que esto no era más que el típico pelotazo especulativo en beneficio de los 4 políticos y empresarios de turno. No creemos que la cosa haya cambiado mucho a día de hoy. Pero al margen de cifras y de rentabilidades económicas, hay que tener en cuenta los impactos ambientales de un proyecto como este: véase la construcción de parkings y estructuras para acoger a todos estos supuestos visitantes, la destrucción generada por la propia infraestructura del teleférico, las nocividades causadas por la presencia de miles de turistas con sus vehículos privados… Nos preguntamos si eso es lo que quieren sus habitantes.
La modificación de la ley del suelo
El pasado 14 de noviembre, el gobierno, contando con el apoyo de Vox Y PRC, aprobó una modificación de la LOTUCA, la conocida como ley del suelo. Tal como se explica en el diario.es, entre las nuevas medidas destacan las siguientes: se autoriza la construcción de viviendas unifamiliares en suelo rústico ordinario a 200 metros de suelo urbano, tengan o no Plan General. Se elimina la transitoriedad de dos años que tiene la norma actual para dejar construir viviendas en suelo rústico, que terminaría en 2024, y permitir a todos los ayuntamientos levantar viviendas, construcciones vinculadas a actividades artesanales, educativas, culturales, de ocio, turismo rural, campamentos de turismo y áreas de autocaravanas. También se elimina la prohibición de construir viviendas en suelo rústico por el hecho de existir suelo urbanizable y se suprime la tasa adicional que grava la construcción en suelo rústico a quienes no tengan su domicilio fiscal en ese ayuntamiento. Además, los núcleos rurales, considerados en la ley actual como suelo rústico, vuelven a calificarse como suelo urbano, como sucedía antes. Varias personas pertenecientes a la iniciativa “Cantabria sostenible”, en una charla informativa que dieron el pasado 5 de diciembre en la librería La Voragine de Santander, denunciaron que lo que se busca con esta ley es contentar los intereses caciquiles de las alcaldías que apuestan ciegamente por el modelo económico y desarrollista del turismo y cemento. Señalaron que estas medidas son perjudiciales para la preservación de los suelos rústicos (que suelen coincidir con los suelos fértiles) ya que fomentan la construcción indiscriminada de viviendas unifamiliares por todas partes (en su mayoría segundas residencias). Unos efectos que ya evidencian en gran parte de la costa cántabra, y que ahora amenazan con trasladarse al resto del territorio
TAV Palencia-Reinosa
También hay novedades respecto a la llegada de la línea del Tren de Alta Velocidad a Cantabria. Tal como recoge un artículo del diario palenciaenlared.es del pasado 23 de octubre, Adif está preparando el mapa detallado del AVE entre Alar y Reinosa (un recorrido de unos 40km). Unos trabajos cartográficos que son un paso previo al inicio de las obras propiamente dichas (una vez seas cuenten con el visto bueno del gobierno central). Recordemos que el proyecto del TAV en Cantabria lleva muchos años de retrasos y parones, lo que da la sensación de que nunca va a llegar. Sin embargo, las últimas noticias al respecto no son nada alentadoras y deberían ponernos sobre alerta a quienes nos oponemos a dicho macroproyecto. Y las razones para hacerlo no son pocas, tal como señalábamos en el artículo “Sembrar oposición ante el Tren de Alta Velocidad y sus formas de entender el mundo” (Briega nº30, enero 2022).
Articular resistencias
Quizás nos pueda invadir una sensación de impotencia ante tal cúmulo de amenazas y agresiones por parte del capital y sus secuaces políticos de todo signo. Sin embargo, pensamos que es posible y necesario sembrar y articular resistencias. No partimos de la nada, ya que en la actualidad existen varios colectivos y personas en Cantabria que resisten a macroproyectos o están implicados en luchas ecologistas. Podríamos mencionar por ejemplo a los Colectivos vecinales contra los polígonos eólicos o a la Asociación para la Defensa de los Recursos Naturales de Cantabria (ARCA) como organizaciones que más se están implicando en la lucha contra los polígonos eólicos y contra la Ley del suelo, respectivamente. También las extintas Asamblea contra el TAV de Cantabria y la Asamblea contra la Fractura Hidráulica son buenos ejemplos de organizaciones y luchas pasadas relevantes. Desconocemos en cambio sí en la actualidad hay personas, colectivos o asociaciones que se opongan a la carretera Reinosa-Potes o al teleférico de Vega de Pas. Aunque, dado que los anuncios de la construcción de estos megaproyectos son recientes, todavía hay tiempo de que surja esa oposición. En nuestra opinión, esta tiene que venir impulsada principalmente por las vecinas afectadas directamente. También pensamos que, ante este cúmulo de ataques al territorio, convendría articular una coordinación de luchas que pueda resistir de manera más eficaz que si se plantean las luchas de forma atomizada. Como ya vimos en el artículo “Breve recorrido por algunas luchas por la defensa del territorio en curso” (Briega nº43, mayo 2023), en otros lugares, como Cataluña o Francia, existen ese tipo de confluencia de luchas ecologistas radicales que, pensamos, nos pueden servir de inspiración.
Artículo publicado en el boletín nº51 de Briega



