El prolífico académico tuvo una influencia monumental en los estudios agrarios y anarquistas del sudeste asiático.
El investigador y autor James C. Scott falleció en su casa de Connecticut este 19 de julio. Tenía 87 años. Sus obras fundamentales incluyen The Moral Economy of the Peasant, Weapons of the Weak, Domination and the Arts of Resistance (Los dominados y el arte de la resistencia), The Art of Not Being Governed, Two Cheers for Anarchism, y Against the Grain (Contra el Estado).
Scott creció en Nueva Jersey, tuvo una educación cuáquera. El evangelio social cuáquero y los campos de trabajo de una semana en refugios para personas en condición de calle, prisiones y espacios similares dejaron una profunda impresión en su visión del mundo y de la política. Se encontraba estudiando Economía Política en Williams College, con especialización en Economía, pero se enamoró en su último año y se distrajo de sus estudios. Al momento de defender su tesis de licenciatura su asesor rechazó su trabajo. Obligado a buscar un nuevo patrocinador, se topó con la puerta del economista William Hollinger, que sentía curiosidad por el desarrollo económico de Birmania (Myanmar). Se convirtió en asesor de Scott, quien después de terminar su licenciatura postuló al programa de posgrado en Economía de Yale. Scott tuvo la oportunidad de visitar el norte de África ese verano, lo que no le permitió tomar el curso de cálculo, que provocó su traslado al departamento de Ciencias Políticas.
Scott decidió que para llamarse a sí mismo un investigador «campesinista» necesitaba involucrarse de hecho en trabajo etnográfico de campo, una medida que sus colegas politólogos pensaban que era, en el peor de los casos, un suicidio profesional y, en el mejor de ellos, una pérdida de tiempo. Pasó catorce meses en una aldea de Malasia que se convirtió en la columna vertebral de la investigación que derivó en Weapons of the Weak. Este trabajo captó la atención de antropólogos como Clifford Geertz y Benedict Anderson; un politólogo que utilizaba a la etnografía como parte de su metodología era algo inaudito en ese momento. El libro también fue criticado por Edward Said, quien pensaba que exponer y analizar las estrategias «ocultas» de los subalternos socavaba su capacidad de resistencia. Esto abre una pregunta más amplia sobre la naturaleza de la propia investigación desde lo radical: cuando diseccionamos y hacemos legibles los mecanismos y tácticas de resistencia y rebelión, ¿atenuamos su potencial?, ¿nos estorbamos con nuestra propia investigación?
Puede que Scott no se haya identificado públicamente como anarquista, pero ciertamente lo era. En Two Cheers for Anrachism emplea lo que él llama un “estrabismo anarquista”: posicionarse para obtener ideas a partir de “formas informales de cooperación, coordinación y acción que encarnan [el principio de Proudhon de] mutualidad sin jerarquía”. Otro concepto útil de ese trabajo es el de “calistenia anarquista”, la idea de que debemos mantenernos ágiles incurriendo en violaciones rutinarias de leyes menores: cruzar la calle imprudentemente, robar en supermercados, merodear y similares, pues algún día será necesario violar leyes mayor. Su reseña de The World Until Yesterday (El mundo hasta ayer), de Jared Diamond, es muy recomendable, una lectura placentera y útil para el anarcoprimitivismo en tu vida.
Sería negligente no reconocer la controversia en torno a Scott, quien alguna vez solicitó unirse a la CIA, informando inicialmente de forma voluntaria sobre el activismo estudiantil birmano para, más tarde, negarse a hacerlo pero aparentemente continuando proporcionando informes de manera accidental. Conocer esta historia es importante, pero no estoy en desacuerdo con las afirmaciones de que de alguna manera contamina su investigación y sus contribuciones. Kropotkin fue moldeado por las interacciones con los siervos que pertenecían a su familia aristócrata. Chelsea Manning pudo filtrar esos documentos debido a que estaba en el ejército de los EE. UU. Volviendo a Birmania, George Orwell desarrolló su odio por el imperialismo después de servir para la Policía Imperial India ahí mismo. Las personas se moldean por las cosas que hacen, incluidas aquellas de las que se arrepienten.
Conocí a Scott una vez en la primera conferencia del North American Anarchist Studies Network en Hartford, Connecticut, en 2009. Charlamos un poco, en ese momento yo acababa de terminar mi tesis sobre la transición del comunismo al capitalismo en Mongolia y sus impactos en los pastores nómadas, así que teníamos a los estudios agrarios como lengua vernácula común. Creo que filosóficamente Scott se sentía muy anarquista. De nuestras breves conversaciones presumo que evitó usar esa etiqueta porque su investigación no se
basaba en el trabajo de escritores anarquistas clásicos, una condición que la mayoría de los anarquistas autoproclamados evitarían.
A Scott le sobreviven sus hijxs y su pareja, la antropóloga Anna Tsing.
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* El autor es miembro de la Junta Directiva del Instituto de Estudios Anarquistas y miembro fundador del Black Trowel Collective.
** Traducción en solidaridad enviada a Briega por Uri Gordon



