¿SABES DE QUIEN DEPENDE LA SANIDAD DE LAS PERSONAS PRESAS EN EL PENAL DEL DUESO?
La salud de las personas presas que son encarceladas en prisión nunca ha sido ni parecer ser el tema que más preocupe a la población. La gran opacidad de lo que ocurre dentro de las prisiones y el ensañamiento mediático y político sobre las personas presas hace de este asunto una materia poco relevante a nivel social. Sin embargo, uno de los pilares más fuertes en los que se basa la justificación de las prisiones es la función «reinsertora» que tienen. Las prisiones, que a nivel histórico, tienen poco recorrido de existencia, desde su origen a la actualidad demuestran dicho fracaso en cumplir los objetivos de dicha función. En todo caso, si dicha meta fuera cierta, garantizar la sanidad para las personas presas sería una prioridad en esa voluntad «rehabilitadora». Nada más lejos de la realidad, la desatención médica en las cárceles del estado español es acuciante y su existencia lleva siendo denunciada por personas presas, familiares y grupos de apoyo de activistas en los últimos años con distintas campañas. Un ejemplo fue a finales de noviembre de 2019 cuando el colectivo anticarcelario Henas convocó una concentración frente al colegio de médicos de Cantabria, dentro de una convocatoria coordinada entre varios grupos anticarcelarios que se llevó a cabo en 10 ciudades el mismo día. Otro ejemplo más reciente fue en junio de 2024 con la campaña |«¿ Qué está pasando tras los muros ? desatención médica y muertes en prisión» donde desde diversos territorios se señalaron con propaganda y acciones a los responsables directos de las aproximadas 200 vidas que se quedan dentro de las prisiones españolas anualmente.
Desde esas fechas hasta hoy la situación no ha cambiado demasiado y la sobremedicación, los cortes repentinos de la misma en días libres de fin de semana del funcionariado, los suicidios, las «muertes» con causa desconocida, los enfermedades graves tratadas negligentemente etc son una tónica habitual cuyas víctimas muchas veces no tienen ninguna repercusión de dentro a fuera debido a la ausencia de vínculos y la indefensión jurídica y administrativa de muchas de las personas que cumplen condena.
En ese sentido, ha nacido recientemente en Aragón una campaña llamada «Salud y libertad» para denunciar el estado de desatención médica en las prisiones y exigir cambios concretos ante esta situación.
Cartel de la campaña «Salud y libertad» 2025
Como recuerda su escrito de presentación, a pesar de que la Ley 16/2003 de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud prevé la transferencia de los servicios sanitarios en prisión del Ministerio de Interior a las Comunidades Autónomas, sin embargo, en la mayoría de las CCAA, no se ha producido. Esta es la realidad de Cantabria. En el penal del Dueso ubicado en Santoña, la salud de las personas presas no depende del Ministerio de sanidad ni del servicio cántabro de salud como el resto de la población sino del Ministerio de interior, el cual se encuentra al mando de las instituciones carcelarias.
Este hecho tan crucial supone, tal y como explican las compañeras de Aragón, que en ocasiones sea difícil que prevalezca el criterio médico al ser el Ministerio del Interior quien vela por la salud del paciente, de tal manera que no se cubran las plazas de personal funcionario de servicios sanitarios por la precariedad de los contratos realizados por dicho Ministerio. Es por ello que reivindican y exigen que se realice el traspaso de competencias de sanidad penitenciaria al Servicio de salud de su comunidad para asegurar a las personas presas la misma atención sanitaria que al resto de la población, para registrar el número de muertes en prisión, para garantizar canales de denuncia efectivos y confidenciales y realizar un seguimiento de las solicitudes de atención médica, etc.

En las inmediaciones del barrio de El Dueso desde el monte Buciero
En Cantabria, como ya nos contó una persona que estuvo presa en El Dueso en una entrevista extensa que podéis encontrar en la nuestra web y recomendamos encarecidamente, «en todas las prisiones, sin excepción, incluido El Dueso, hay una tendencia por parte de los servicios médicos a administrar psicofármacos de manera desmedida a la población reclusa». Ello sería sólo un ejemplo de otros malestares sanitarios que se sufren en las prisiones del estado y que no tienen una atención digna y ello está relacionado con que sean tratadas como seres de segunda clase donde es el Ministerio de interior y no los servicios de salud de las comunidades el organismo encargado de una cuestión que no le debería competer. Es necesario que las personas presas, sus familiares y los grupos de apoyo que existen en distintas comunidades levanten campañas de denuncia como el ejemplo de «Salud y libertad» en Aragón, para exigir este cambio material concreto aún a sabiendas de que las cárceles sean nocivas para la salud por definición. Como en otras comunidades, esta ausencia de traspaso de competencias en materia de sanidad es una realidad en Cantabria y es responsabilidad de todas el exigir que se lleve a cabo.
* Artículo publicado en el boletín Briega nº 62 en febrero de 2025.



