Sombras, mentiras y trapicheos del agua en verano, y no tan verano en Cantabria.

Sombras, mentiras y trapicheos del agua en verano, y no tan verano en Cantabria.

Como cada año, cada verano llegan a Cantabria, ese rincón verde y lleno de agua, las restricciones, o abastecimientos con camiones cisterna y depósitos a diferentes municipios de la región, como son La Hermandad de Campoo de Suso, Las Rozas de Valdearroyo, Cillorigo de Liebana, Cabezón de Liebana, Rasines, Saro y Santiurde de Toranzo.

Mucha de esta «falta» de agua, y reconocido por nuestro queridísimo consejero de Medio Ambiente, o más bien, la mitad del ambiente, Roberto Media, es debido además de las fugas y pérdidas en las canalizaciones, al verano tan bueno desde el punto de vista del turismo. Ese mismo que inunda esa Ibiza del norte y que además de crear problemas en el suministro de agua por multiplicar unas cuantas veces la población de muchos municipios, también impacta masificando entornos delicados, generando enormes cantidades de residuos, desfigurando la identidad y cultura del territorio, dificultando, o directamente imposibilitando el acceso a otra necesidad básica como la vivienda, y suma y sigue.

En municipios como La Hermandad de Campoo de Suso tenemos «instalaciones» tan sostenibles y sociales como la estación de esquí de Alto Campoo en Brañavieja, y el campo de golf en Nestares. Seguramente que su impacto con alteraciones en el entorno, consumo desmesurado de agua, de la mano del clasismo, tendrán poco, o nada que ver en el problema de ese municipio, además de tener las «casas rurales», hoteles y albergues hasta la bandera. Además en ese entorno, en casi todo Campoo, centro, y oriente de Cantabria se pretende invadir con falsas soluciones «renovables» en forma de turbinas eólicas, que por si no fuera suficiente son gigantescas. No hace falta ser una mente muy brillante, ni privilegiada para intuir que este nuevo atropello va a causar importantísimos problemas con el agua limpia y de calidad, pues se instalan donde más viento/capital reportan a las «humildes» energéticas, que todos los años nos recuerdan los ingentes beneficios record que tienen y que no reportan más que problemas al paisanaje, (pues ciudadanos son los que viven en las ciudades y no representan a todas las personas).

Para llegar a las cimas de las montañas necesitan hacer tremendos desmontes para que sus enormes grúas, camiones, excavadoras, etc, puedan realizar su destrozo. Allí hay humedales y turberas con la máxima protección ambiental. Allí hay acuíferos, y gracias a ellos nacen fuentes, manantiales, arroyos y ríos. Las montañas son las captaciones naturales de agua, que filtran y depuran naturalmente y lo obtenemos a coste cero, ese «servicio» ecosistémico. Todo eso está en peligro, pues las pistas con unos 10 metros de anchura, sus mínimos desniveles y radios de curva para poder meter todo el tinglado, arrasan con todo a su paso. Sumado a las torres de las líneas de alta tensión para su evacuación, subestaciones, zapatas gigantescas de hormigón armado para sostener esos gigantes, y explanadas contiguas para su montaje,sólo pueden aportar destrozos.

Por si no fuera poco, se está abasteciendo de agua a los municipios con vehículos de emergencia del 112 con entre dos y cuatro viajes diarios. La pregunta que nos podríamos realizar es la siguiente. En caso de incendios como está sucediendo en gran parte del noroeste de la península, ¿Qué priorizarán, la extinción de estos, o el suministro de una necesidad básica como el agua? Tengamos en cuenta la exigua cantidad de medios materiales demostrada recientemente. Los medios aéreos resultan ser los más eficaces para la extinción, pero en caso de la presencia de turbinas eólicas, su uso es imposible en un entorno muy amplio a su ubicación por la obvia seguridad de tripulantes y aparatos.

El gobierno de Cantabria fomenta toda esa imposición eólica, eso sí, donde no le cueste muchos votos, pues allí donde hay resistencia y peaje electoral, mejor no, que ahí no quedan bien. Abusan de lo que denominan, «zonas de sacrificio». Lugares y territorios poco poblados y envejecidos, además de hacer una entrega masiva de proyectos en pleno verano, ¿casualidad?

El agua del embalse del Ebro que va para Cantabria se destina a la franja costera para los habitantes fijos y vacacionales y no para los que sufrieron y sufren el impacto del artificio de semejante monstruo..

En municipios como La Hermandad de Campoo de Suso tenemos «instalaciones» tan sostenibles y sociales como la estación de esquí de Alto Campoo en Brañavieja, y el campo de golf en Nestares. Seguramente que su impacto con alteraciones en el entorno, consumo desmesurado de agua, de la mano del clasismo, tendrán poco, o nada que ver en el problema de ese municipio, además de tener las «casas rurales», hoteles y albergues hasta la bandera. Además en ese entorno, en casi todo Campoo, centro, y oriente de Cantabria se pretende invadir con falsas soluciones «renovables» en forma de turbinas eólicas, que por si no fuera suficiente son gigantescas. No hace falta ser una mente muy brillante, ni privilegiada para intuir que este nuevo atropello va a causar importantísimos problemas con el agua limpia y de calidad, pues se instalan donde más viento/capital reportan a las «humildes» energéticas, que todos los años nos recuerdan los ingentes beneficios record que tienen y que no reportan más que problemas al paisanaje, (pues ciudadanos son los que viven en las ciudades y no representan a todas las personas).

Para llegar a las cimas de las montañas necesitan hacer tremendos desmontes para que sus enormes grúas, camiones, excavadoras, etc, puedan realizar su destrozo. Allí hay humedales y turberas con la máxima protección ambiental. Allí hay acuíferos, y gracias a ellos nacen fuentes, manantiales, arroyos y ríos. Las montañas son las captaciones naturales de agua, que filtran y depuran naturalmente y lo obtenemos a coste cero, ese «servicio» ecosistémico. Todo eso está en peligro, pues las pistas con unos 10 metros de anchura, sus mínimos desniveles y radios de curva para poder meter todo el tinglado, arrasan con todo a su paso. Sumado a las torres de las líneas de alta tensión para su evacuación, subestaciones, zapatas gigantescas de hormigón armado para sostener esos gigantes, y explanadas contiguas para su montaje,sólo pueden aportar destrozos.

Por si no fuera poco, se está abasteciendo de agua a los municipios con vehículos de emergencia del 112 con entre dos y cuatro viajes diarios.

La pregunta que nos podríamos realizar es la siguiente. En caso de incendios como está sucediendo en gran parte del noroeste de la península, que priorizarán, la extinción de estos, o el suministro de una necesidad básica como el agua? Tengamos en cuenta la exigua cantidad de medios materiales demostrada recientemente. Los medios aéreos resultan ser los más eficaces para la extinción, pero en caso de la presencia de turbinas eólicas, su uso es imposible en un entorno muy amplio a su ubicación por la obvia seguridad de tripulantes y aparatos.

El gobierno de Cantabria fomenta toda esa imposición eólica, eso sí, donde no le cueste muchos votos, pues allí donde hay resistencia y peaje electoral, mejor no, que ahí no quedan bien. Abusan de lo que denominan, «zonas de sacrificio». Lugares y territorios poco poblados y envejecidos, además de hacer una entrega masiva de proyectos en pleno verano, casualidad?

Pero también este gobierno autonómico intentará evitar en los sucesivos veranos la «escasez» de agua con nuevas obras faraónicas muy importantes, e intervencionismo en el medio natural para empeorarlo todo. De momento apelan al consumo responsable y a cruzar los dedos, que todo suma. La partida presupuestaria actual es de 300.000 €, aunque ya sabemos que en estos saraos siempre se multiplican (como los turistas) los gastos, pues se sabe como se empieza, pero no como se acaba. Ya nos advierte nuestro queridísimo consejero, Don Roberto Media, a través de su Consejería que caprichos del destino, quizá, esta su sopa de letras a la inversa de los intereses sociales y ambientales. Léase: Consejería de Fomento (asfalto y hormigón), Vivienda ( más hormigón), Ordenación del Territorio (más y más hormigón y también asfalto, como no) y Medio Ambiente ( no mienten, la mitad del ambiente, pues la otra les sobra).

Pero bueno, todo tiene su parte buena, si se mira con su ángulo sesgado, pues en múltiples municipios están incluidos en la orden de 2020 por la que se aprueba la delimitación de municipios afectados por el riesgo de despoblamiento en Cantabria. Normal, es infinita y en esa lógica no se puede habitar todo el territorio infinito, salvo que tengas la cartera llena, o seas turista de «calidad». Municipios clasificados de actuación prioritaria por riesgo grave de despoblación, miedo dan.

En lo que no han debido de caer es que el único polígono eólico en funcionamiento en Cantabria está en Soba, y este municipio sistemáticamente es de los más pobres y cada vez más despoblado. Pero, ¿no nos vendieron que se iban a forrar y que eso sólo les podría reportar beneficios? No leyeron bien, beneficios, si, económicos, y para los de siempre. O qué se pensaban, ¡que en el capitalismo ganan todas las personas!

En definitiva, sin agua, o con menos aún, por destrucción de acuíferos, contaminación, etc. El que quiera sobrevivir, y no vivir, que deje de ser paisano y se convierta en ciudadano modélico y se aglomere en las ciudades. Pero cuidado, porque en el actual destrozo en la Sierra del Escudo, con el polígono eólico puede estar también en peligro el suministro de agua a la cuenca del Besaya y al arco de la bahía, Santander incluída, pues en dicha sierra está moribundo el acuífero que se rellenaba y abastecía de abundante agua limpia y de calidad. Veremos como evoluciona el futuro, pero pintan bastos, a pesar de los ingentes esfuerzos y sacrificios que realiza nuestro querido y amado gobierno.

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