El texto que recito: «Os hablaría de todo aquello que el mundo me quita por ser una mujer, de toda la inseuridad, de todos los problemas. Pero cuando me miro al espejo y no hay nada que me guste, cuando me invade el miedo, cuando la opinión de un hombre pasa a ser la razón por la que soy válid, cuando pienso en lo peligroso que es el simple hecho de salir a la calle, pienso en vosotras. Y recuerdo, como me quitasteis la venda de los ojos,. Como aprendí a vivir sin sentirme culpable de algo que todas sufrimos. Y es que creo en mi, porque me hacéis verme bonita cuando me miráis con vuestros ojos. Y me olvido del chico que me llamó groda, del viejo que me silbó por la calle, de todas las veces que me han hecho sentir que nunca sería suficiente. Porque pienso que las mujeres somos bonitas, si, pero tambien que somos un millón de cosas antes que eso.
Creo en vosotras, porque cada vez que veo como os liberais de vuestras propias cadenas me dais el valor para quitarme yo las mias. Porque sois la voz que llevaba tanto tiempo atascada en mi garganta, aquello que creía que ninguna más iba a entender. Y ahora, creo ciegamente en un nosotras. Y tiendo la mano y destapo los ojos a todas las mujeres que siguen viviendo a oscuras, como un día estuve yo. Sois bonitas, y me recordais lo profundos que pueden ser los lazos. Me encanta cuando me decís que no necesito a nadie para ser feliz pero que estáis todas conmigo para ver como lo consigo. Gracias por ser y por dejar ser a las demás. Por dejarme aprender de vosotras. Por seguir luchando. Por recordarme que soy más que un físico, que soy grito, que soy fuerza. Que soy una mujer sin rostro.



