
-Briega- Para leer el siguiente artículo, recomendamos leer este otro artículo publicado semanas antes: Consideraciones sobre la lucha docente y la probable huelga educativa en Cantabria
Se ha convocado una jornada de huelga para este jueves 3 de abril. Convoca la Junta de Personal Docente en su conjunto, por lo que podemos decir que, de momento, se mantiene la unidad sindical. Esta convocatoria específica de huelga merece una reflexión concreta en base a varios motivos:
– El modo de convocar la huelga. Lo cierto es que la huelga no parte de los centros de trabajo y eso no es un buen comienzo. El hecho de que parta de los centros no es solo una cuestión ética – sería más democrático – sino una cuestión estratégica. Una huelga desde los centros asegura la lealtad de las y los trabajadores a una idea que, a fin de cuentas, ha emanado de ellos mismos. Muchas, de forma espontánea, han llamado a la huelga durante las movilizaciones; en algunas asambleas de centros se ha comentado esta posibilidad; pero, en ninguno de los casos, la huelga se ha concretado en estas asambleas y ha ido “escalando” hasta que los sindicatos la han hecho suya. La idea de huelga, en este conflicto educativo, hasta donde sé fue una iniciativa del sindicato Comisiones Obreras, idea que posteriormente sería adoptada por la Junta de Personal Docente en su conjunto.
– La organización previa a la huelga. ¿Cuántos días son necesarios para organizar una huelga? Seguramente, cuantos más, mejor. Es problemático que, a pesar de que el anuncio público de la huelga se llevó a cabo en enero, no parece que haya habido movimientos para organizar la huelga hasta finales de marzo (aún sabiéndose que ésta debía realizarse a partir del 31 de marzo, fecha antes de la cuál el Consejero se comprometía a tener una solución). Más tiempo es más organización; más organización es más éxito.
– El tipo de huelga que se va a llevar a cabo. Más allá de mitos y épica, la huelga es una herramienta de las y los trabajadores para lograr un objetivo. Su uso, por tanto, debe ajustarse al objetivo específico. La propuesta de huelga de una jornada es igual que la propuesta de cualquier otra movilización simbólica: hasta que no se lleve a cabo, no se sabe realmente los efectos que va a tener. En determinados foros se ha dicho que convocar una huelga larga sería quemar demasiado combustible. Seguramente sea cierto pero, igualmente, si la huelga de una jornada funciona, no aprovechar el ímpetu para convocar más jornadas de huelga será un error fundamental por parte de las y los trabajadores de la educación que pagaremos en éste y en otros conflictos. Solo convocando más jornadas de huelga se podrá demostrar al Consejero Silva que la fuerza de las y los trabajadores de la Educación no deja de crecer.
– Las acciones que hay que llevar a cabo antes de la huelga para que ésta llegue a buen puerto. Para cuando se publique este artículo, ya habrá dado comienzo la huelga. Pero lo que hayamos hecho los días anteriores va a ser fundamental para determinar el éxito o el fracaso de la misma. Los sindicatos anunciaron que se acercarían a los centros para informar de la huelga (sorprende, por tanto, que teniendo tan poco tiempo vayan a algún centro que sí ha estado movilizado durante mucho tiempo). Es labor de los trabajadores hablar con otros profesores para convencerles; con vecinos, familias y curiosos para concienciarles. Es labor de las asambleas de los centros de trabajo contactar con otras asambleas de centros de trabajo y coordinar acciones en cada municipio, en cada valle, en toda Cantabria. Esas acciones pueden incluir pancartas, cartelería, pasacalles previos a la misma manifestación. Aunque es en Santander donde debe estar el epicentro de la movilización, debe ser en toda Cantabria donde se exprese el malestar de los docentes: somos 9.000 y estamos por todas partes.
– La (temible) posibilidad real de que no se suceda la huelga. Si escribo este apartado es porque, precisamente, cuando se llegue a publicar esto ya estaremos en tiempo de descuento. ¿Existe, aún a día de hoy, la posibilidad de que no se lleve a cabo la huelga? Creo que sí el Consejero hace una mala propuesta (partamos de que hasta ahora sus propuestas han sido insultos a la dignidad docente) las fuerzas sindicales más reaccionarias están deseando bajarse del carro de la huelga. Quien se acuesta con niños se levanta meado y este conflicto educativo ha hecho extraños compañeros de trinchera.
– Las acciones del día de la huelga. Bueno, quizá no es necesario, en un mundo absolutamente controlado por todas partes, dejar por escrito qué acciones son necesarias para que la huelga funcione el mismo día de la huelga, ¿No? ¡Recuperemos la tradición oral, que tanto bien hizo a las clases subalternas!
– El horizonte de después de la huelga. Insisto: la huelga es una herramienta que sirve para doblegar, en este caso al Consejero. Si la huelga va mal, será hora de volver a los cuarteles del invierno a reflexionar sobre qué se ha hecho mal y qué se podrá hacer mejor para la próxima. Será el momento de analizar la estrategia del Consejero, de tirar de las orejas a las organizaciones sindicales y, sobre todo, de ver qué más podíamos haber hecho como clase trabajadora en nuestros centros de trabajo. Si la huelga va bien es el momento de presionar, no solo al Consejero, sino también a las propias organizaciones sindicales para elevar la temperatura: que la huelga salga bien debe ser una oportunidad para desbordar el conflicto.
La huelga es, claro, también la punta de lanza del conflicto. Y si la huelga consigue sus objetivos se abren las puertas a que otros debates se puedan dar. La conciencia del profesorado como actor político resulta fundamental si queremos transformar las aulas en algo más bonito. Docente que sabe que puede vencer al Consejero, docente que no se muestra pasivo ante los desmanes de la Consejería u otros abusos de poder. Docente libre tiene más posibilidades de educar a gente libre.
* Artículo publicado en el boletín Briega nº64 en abril de 2025.



